INICIO
 
Bardenas Reales de NavarraComunidad de BardenasParque NaturalReserva de la BiosferaTurismo y ServiciosInformación Activa
 
 

Situación Geográfica
  Medio Físico y
Características Biológicas
 
    - Medio Físico  
    - Vegetación y Flora  
    - Fauna  

 

 
     
 
 
 

CLIMATOLOGÍA

Motivado por su situación geográfica en la parte media de la depresión del Valle del Ebro, la Bardena está sujeta a un clima mediterráneo continental, caracterizado por precipitaciones escasas, irregulares, torrenciales y de carácter equinoccial, con máximos en primavera y otoño. Todo ello supone una larga estación seca, veranos cálidos e inviernos bastante fríos.

• Precipitación: dado que la altitud varía entre los 280 m. sobre el nivel del mar en algunos parajes de la Blanca y los 659 m. de la Plana de la Negra, las precipitaciones también oscilan en función de la orografía, entre 410 y 550 l./m2. anuales de promedio. En base a la precipitación y a grandes rasgos, pueden distinguirse tres zonas en la Bardena: la zona más seca corresponde a La Blanca y Landazuría (las más deprimidas) y también la zona del Fraile, situada a la sombra de los altos de La Negra, que reciben entre 400 y 450 mm. de precipitación anual; el Plano, las sierras que limitan con Zaragoza y las alturas medias de La Negra son más húmedas, con valores del orden de 450 - 500 mm.; y en los puntos más altos de La Plana de la Negra se superan los 500 mm. de precipitación.

Estas escasas precipitaciones tienen carácter estacional y equinoccial, se distribuyen de manera irregular a lo largo del año, teniendo lugar los máximos en otoño y primavera y los mínimos en verano e invierno. Además son muy grandes las variaciones de precipitación entre unos años y otros, sirviendo como ejemplo la estación de Buñuel, que registró 850 mm. en 1.959 y 186 mm. en 1.985. Por último, las lluvias acostumbran a producirse de forma torrencial y el agua discurre rápidamente por la superficie, por lo cual tiene un gran poder erosivo y, al no infiltrarse en el suelo, es poco utilizada por las plantas. La mayor parte de las precipitaciones primaverales (sobre todo a partir de mayo), la práctica totalidad de las veraniegas y muchas de las otoñales (octubre y en menor medida noviembre), son de origen tormentoso. Si además consideamos que una tormenta (salvo que vengan encadenadas) rara vez supera una hora de precipitación, nos da idea de la intensidad de las precipitaciones, del efecto ersosivo y del escaso aprovechamiento por parte del suelo y las plantas, al ser el agua muchas veces arrastrada superficialmente.

La precipitación en forma de nieve únicamente se produce de manera ocasional, entre dos y cinco días al año y aún son más raros los días de granizo.

• Temperatura: la temperatura media anual varía de 13 a 14 ºC. La continentalidad es manifiesta, ya que en verano es frecuente que se sobrepasen los 35 ºC, mientras que en invierno llega a helar hasta en sesenta días.

El mes más frio es Enero, con temperaturas medias de entre 6º C. para Buñuel o la zona más templada meridional y los 4,7ºC. de Carcastillo o incluso los 4ºC. que se pueden esperar para las alturas de la Negra. El mes más cálido es julio, oscilando las temperaturas medias entre 22 y 24 ºC.

En cuanto a las temperaturas máximas absolutas, entre los meses de junio y septiembre suele sucederse alguna ola de calor, normalmente acompañada de vientos del sur y sureste, alcanzandose temperaturas de 40 y hasta 44º C., lo cual produce considerables desequilibrios fisiológicos en las plantas.

El número medio de días de helada oscila entre 40 y 65 días, predominando las heladas de irradiación y mixtas (advección-irradiación) producidas en situaciones anticiclónicas con vientos suaves del noreste empujados por un anticiclón europeo de origen continental.

Un componente fundamental del clima bardenero es el Cierzo, fuerte viento de componente noroeste y nor-noroeste, frío y seco, presente durante más de un tercio de los días, con velocidades frecuentes de 20 a 30 km./hora. Un mínimo secundario se produce en sentido opuesto, el Bochorno, con vientos del sur-sureste y sureste.

• Humedad relativa. Evapotranspiración: La humedad relativa anual se sitúa en torno al 67%, con un máximo en enero de 80% de humedad, para ir decreciendo progresivamente hasta el mínimo de julio con un 54% y volver a crecer paulatinamente hasta enero.

La evaporación media en tanque por día sería de 3,5 mm., con un máximo en julio de 6,2 mm. y un mínimo en diciembre-enero de 1,7mm.

Según Blaney y Criddle, la evapotranspiración potencial ó del cultivo de referencia ETO media anual, estaría comprendida entre los 1.100 mm. (3 mm./día) de La Blanca y las zonas próximas a Buñuel y 950 mm. para las alturas de la Negra (2,6 mm/día), quedando el Plano y las altitudes intermedias con una ETO próxima a los 1.000 mm. ( 2,7 mm./día). El máximo se produce en julio, con valores que oscilan entre 209 y 190 mm. ( 6,7 y 5,8 mm./día) y el mínimo en enero, con índices comprendidos entre 12 y 19 mm. ( 0,4 y 0,6 mm./día).


GEOLOGÍA

Bardenas Reales se encuentra situada en la margen norte de la Unidad Geológica de la Depresión del Ebro, formada exclusivamente por materiales del Terciario Continental y el Cuaternario. Su origen no es marino, sino continental, fluvial ó lacustre y los materiales se han depositado desde el Eoceno (38 millones de años) hasta la actualidad. Los movimientos orogénicos alpinos que actúan desde el Terciario, son los responsables de la elevación del Pirineo y la Cordillera Ibérica, mientras que entre ambos se va hundiendo la actual Depresión del Ebro.

Desde el inicio, esta zona deprimida recibe los materiales producto de la erosión de las dos cordilleras que la circundan. Estos materiales presentan todo el paso de depósitos de borde, compuestos por conglomerados y areniscas, hasta los de centro de cubeta, constituidos por arcillas con calizas y yesos, pasando por las facies fluviales y fluvio-lacustres intermedias, de arcillas y limos con canales de arenisca.

Estos depósitos quedan cubiertos en muchas zonas por el sistema de terrazas del Ebro y afluentes, así como por numerosos glacis.

Desde el punto de vista estructural, los materiales terciarios en la zona norte, se caracterizan por presentar una serie de pliegues en dirección ONO-ESE, de origen halocinético que se amortiguan hasta desaparecer y una disposición monoclinal con buzamientos muy suaves, subhorizontales, pudiendo observarse algún pequeño pliegue muy abierto en la zona sur.

En la parte central de la cuenca (sur de Bardenas), las facies de arcillas y calizas están muy poco replegadas y en disposición casi horizontal.

También los materiales cuaternarios están afectados por los movimientos de los yesos, produciéndose unas deformaciones características.

En la Depresión del Ebro tienen gran importancia los depósitos cuaternarios, especialmente las terrazas fluviales que recubren los materiales del terciario continental siguiendo los valles de los ríos.

Las principales formaciones terciarias presentes en Bardenas son, por orden de antigüedad:

- Formación de Lerín. Compuesta por capas alternantes de yesos grises y pardo-amarillentos y arcillas; ocasionalmente areniscas y calizas. Se puede ver en el cercano Vedado de Eguaras y en zonas de la mitad norte de Bardenas.
- Facies de Ujué. Constituida por arcillas con presencia de areniscas, que se van haciendo cada vez más abundantes hacia el nordeste. Aparece en buena parte de la Blanca Alta y en el este de la Baja.
- Formación Tudela. Es fundamentalmente arcillosa y carbonatada. Se observa en gran parte del sur bardenero y sobre todo en la Negra.

Respecto a las formaciones cuaternarias, destacan por orden de antigüedad:

- Terraza alta del río Aragón. Situada a 110-130 metros sobre el cauce, ocupa la amplia meseta del Plano, además del Saso de Carcastillo.
- Terraza de Cadreita. Situada a 10-20 metros sobre el río. Aparece en la zona de Espartosa.
- Terrazas bajas. A 5-10 metros sobre el Ebro, en el extremo meridional, cerca de Buñuel.
- Llanura aluvial del Ebro. Cerca de Murillo de las Limas, en Bardenilla.
- Relleno de valle. Son sedimentos que rellenan valles y barrancos secundarios de la red fluvial de la depresión de la Bardena Blanca.


EDAFOLOGÍA

En las topografías llanas y laderas sobre materiales margosos, pedregosos, calizos e incluso areniscosos, se forman cambisoles. Son los suelos más profundos y aptos para el cultivo en las Bardenas. A veces, se presentan abundantes cantos, gravas o fragmentos de rocas.

En el Plano es frecuente la formación de tosca o almendrón (caliche). Corresponde a un horizonte muy duro (petrocálcico) formado por la cementación de los cantos rodados con carbonato cálcico.

En las laderas de las planas y cabezos y en las zonas llanas arcillosas, aparecen suelos menos profundos y fértiles que los anteriores (regosoles y xerosoles).

En el fondo limoso de la Blanca se forma un tipo especial de suelo formado por numerosas capas superpuestas de escaso espesor, que le dan un aspecto de hojaldre (fluvisoles). Están formados por los aportes de materiales acarreados por la escorrentía y se erosionan con facilidad.

Debido a la abundancia de sales y yesos en el sustrato geológico y a la aridez del clima, que propicia la evaporación del agua existente en el suelo, es frecuente encontrar fases salinas en muchos de los suelos presentes en las Bardenas.

El Instituto del Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra elaboró en 1.988, dentro del Estudio Básico del Plan del Medio Físico de Bardenas Reales, un estudio muy detallado de los suelos, recogiendo la información edafológica existente. En él se describen cuatrocientos sesenta y ocho perfiles de suelos, de los que doscientos veintinueve corresponden a calicatas y el resto a observaciones edafológicas y realizando un total de 888 análisis de suelos. El estudio se refería a la superficie agrícola potencial, que coincide con la superficie labrada actualmente. Se diferenciaron veinticuatro unidades de suelo, a las que añadían otras dos en las que la práctica de la agricultura se encuentra imposibilitada por corresponder a condiciones extremas del suelo, como son los barrancos y cárcavas fuertes y los taludes y laderas de erosión de elevada pendiente.

Estas unidades se denominaron:

1 Borde de la llanura aluvial del Ebro.
2 Fondos de barrancos.
3 Planas y cuestas sobre yesos y margas.
4 Laderas de acumulación bajo las planas de la unidad 3, con pendiente entre 5-12.
5 Laderas de acumulación bajo las planas de la unidad 3, con pendiente menor a 5.
6 Planas sobre estratos de caliza horizontales.
7 Laderas de acumulación pequeñas debajo de la unidad 6.
8 Suaves vaguadas que drenan las unidades 6 y 7.
9 Cuestas sobre estratos de caliza.
10 Cuestas sobre estratos de arenisca.
11 Restos de glacis.
12 Restos de terrazas muy deformados.
13 Restos de terrazas altas.
14 Restos de terrazas bajas.
15 Laderas de erosión en el borde interno de la terraza alta.
16 Amplias vaguadas y depresiones sobre margas.
17 Vaguadas suaves y estrechas sobre terrazas altas.
18 Laderas de erosión y acumulación sobre margas.
19 Laderas de acumulación sobre margas, situadas por debajo de escarpes y laderas de erosión.
20 Vaguadas suaves y estrechas sobre margas.
21 Fondos de vaguadas estrechas y muy encajadas que bajan del Plano.
22 Fondos limosos de valle en toda la zona de la Blanca.
23 Fondos de valle más arcillosos que los anteriores. Zona de Espartosa.
24 Fondos de valle en la zona de Landazuría.
25 Barrancos, comprendiendo el cauce y las paredes.
26 Escarpes y laderas de erosión con elevada pendiente. Laderas de erosión.

De todas estas unidades, consideran sus aspectos y características básicas, como pendiente media, profundidad del perfil, contenido de piedras, clase textural, estructura, porosidad, porcentaje de carbonatos y yeso, salinidad y alcalinidad, porcentaje medio de materia orgánica del horizonte superficial, aprovechamiento de cada unidad y geomorfología. Respecto al Ph, en todos los casos son suelos básicos, estando generalmente comprendido entre 8 y 9.


GEOMORFOLOGÍA

Tal y como se menciona en el texto "Las Bardenas Reales", (Elósegui y Ursua, 1.990), la morfología de Las Bardenas, situada en la unidad geológica de la Depresión del Ebro, está condicionada por la litología y estructura de los materiales de origen continental que se depositaron aquí, desde finales del Eoceno hasta el comienzo del Cuaternario.

La alternancia de litologías de distinta dureza (arcilla con calizas, areniscas o yeso) en la que predominan claramente los materiales blandos (arcillas y limos) y su disposición subhorizontal, han permitido actuar a la erosión rápida e intensamente, dando como resultado una gran depresión, La Blanca, enmarcada por un conjunto de relieves tabulares, que son El Plano por el Norte y una serie de planas escalonadas por el Sur, cuyo mayor exponente es la Negra.

Esta depresión está rodeada por una serie de alineaciones tabulares condicionadas también por la forma y falta de continuidad de los niveles de areniscas, que al superponerse varios, intercalados entre paquetes de arcillas y limos de mayor espesor, originan una serie de mesetas superpuestas, coronadas por cerros testigo, como Rallón, Cortinas ó Tres Hermanos, que son montículos de arcilla preservados de la erosión por la presencia en su parte alta de algún nivel de mayor dureza (arenisca o caliza). Estas mesetas suelen presentar cierta inclinación, dependiendo de la dirección y buzamiento de los materiales. Un ejemplo extremo y espectacular de este fenómeno es el cabezo de Castildetierra.

En la parte norte de La Blanca, el relieve tabular es producido por terrazas y glacis colgados (sasos) que recubren los materiales terciarios.

Tanto las calizas y las areniscas como las gravas, presentan cierta permeabilidad, a diferencia de las arcillas que son impermeables; esto hace que el agua de lluvia que se infiltra en las calizas, areniscas y gravas, salga por el contacto con las arcillas, produciendo una erosión mecánica de éstas y, en consecuencia, un socavamiento de la mesa, que va retrocediendo a causa de los sucesivos desplomes de las calizas y areniscas. Por esto, las laderas de las mesas suelen estar tapizadas de bloques de calizas y areniscas.

Este tipo de relieve, con mesas rodeadas de laderas con fuerte pendiente y a veces superpuestas, la facilidad con que se erosionan las arcillas, la escasa vegetación y el régimen torrencial de lluvias, ha dado lugar a la implantación de una red fluvial fuertemente marcada en el territorio, con espectaculares barrancos de extensión y densidad notables.

Estos barrancos, con bordes escarpados en muchos casos, son muy dinámicos y estan en constante evolución, llegando a avanzar anualmente varios metros y crear continuamente nuevas ramificaciones. Los mejores ejemplos de barrancos se encuentran en la Blanca, como el Barranco Grande, el de Cortinas, Andarraguía, etc.

La depresión de La Blanca se encuentra rodeada por una serie de mesetas de diferente origen, ya que en algunos casos son formaciones terciarias con estratos horizontales, caso de las planas de la Negra y Alfarillo y en otros han sido producidas por sedimentos cuaternarios que persisten como terrazas ó glacis colgados (El Plano y Ralla - Rallón respectivamente). En la toponimia local, los cerros testigo con reducida superficie de coronación reciben el nombre de "cabezos" (Rallón, Pisquerra, Cortinas, Castildetierra), mientras que las mesetas mayores se denominan "planas" (Ralla, Alfarillo).

La erosión, principal agente diseñador de este paisaje, ha actuado de forma e intensidad distintas en las tres zonas diferenciadas desde el punto de vista geomorfológico:

- El Plano: gran meseta horizontal situada en la parte norte y oeste de la Bardena, protegida por un duro horizonte petrocálcico, por lo que la erosión es muy débil.
- La Negra: localizada en la parte sur, está formada por un conjunto de relieves tabulares también horizontales y por lo tanto con baja erosión, aunque entre las diferentes planas llega a presentar lugares con erosión más intensa, debido a la discontinuidad de los estratos duros de caliza ó arenisca.
- La Blanca: que es la depresión limitada por las dos zonas anteriores y por lo tanto situada en la parte central de la Bardena, muy erosionada debido a la escasez de estratos duros capaces de proteger a las arcillas y en la que llegan a formarse auténticos "bad-lands"..


RECURSOS HÍDRICOS

La red hidrográfica carece de cursos continuos de agua, estando formada por un complejo conjunto de barrancos de diversa entidad, por los que discurre el agua exclusivamente durante los escasos días de lluvia.

La red de drenaje de las Bardenas es de carácter fundamentalmente temporal, incluso en los cursos principales. Esto se debe al clima árido que impera y a que no existen acuíferos que retengan o regulen el agua precipitada.

Tal y como se menciona en el Instituto del Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra, la morfología de la red es de tipo dendrítico subtipo pinnado y presenta dos estadios en sus barrancos principales. Un primer estadio, caracterizado por las fuertes pendientes en la que los tributarios de segundo y tercer orden son paralelos y los de cuarto orden se unen a los anteriores formando ángulos muy agudos. En esta zona la densidad de pequeños tributarios es muy alta y son rectilíneos. Aguas abajo, la pendiente disminuye rápidamente, pasando el cauce principal a presentar una morfología más sinuosa y a evidenciar los desbordamientos periódicos que este sufre, originando los depósitos limo-arcillosos que recubren los fondos de barrancos y valles.

Esta morfología no se mantiene en el barranco de Tudela, el cual adquiere un aspecto más rectilíneo y las uniones con los tributarios son prácticamente en ángulo recto.

El citado estudio menciona que cualquier embalse que se plantee en Bardenas deberá llenarse con los excedentes de las acequias y canales que pasan por sus límites, ya que embalsar agua procedente de la escorrentía superficial no tendría sentido debido a la baja calidad de estas aguas por su contenido en sales, la gran cantidad de arrastres procedentes de la erosión y a su escaso volumen, en la mayoría de los casos. Este proceso también se produciría si se vierte directamente agua procedente de las acequias a los barrancos para llenar embalses de otra utilización, ya que estas aguas que en su origen apenas transportan materiales, tienen alto poder erosivo y al ser vertidas con una velocidad excesiva provocarían arrastres que colmatarían los embalses y azudes, si no se han instalado previamente decantadores.

Utilizar los barrancos para embalsar o retener agua podría provocar inestabilidades en los depósitos cuaternarios que los recubren, debido a su naturaleza limoso-arcillosa, su gran espesor y los taludes verticales que presentan en los encajonamientos de los cauces.

Los principales barrancos son:

- Barranco Grande o de las Limas, con una cuenca de 265 Km2. y una longitud de 42 Km. Drena las aguas de la depresión de la Blanca, trasladando una media de 12 Hm3. anuales al río Ebro.
- Barranco de Tudela, situado en la Bardena meridional, cuenta con 105 Km2. de cuenca y 22 Km. de longitud. Su aportación anual al río Ebro es de 7 Hm3.
- Barranco de Agua Salada, que drena la zona noroccidental y desemboca en el río Aragón.

No existen acuíferos de cierta entidad que regulen o retengan el agua precipitada. Sin embargo existen algunas fuentes permanentes en los bordes del Plano, siendo las del Ferial las más importantes. Otras fuentes no permanentes aparecen en las Caídas de la Negra.

Los únicos puntos de almacenamiento de agua tienen origen artificial y en función de sus características y tamaño se clasifican en:

- Embalse del Ferial, construído para riego agrícola y abastecimiento de algunas poblaciones.
- Balsas, su función principal es el suministro de agua a la ganadería.
- Balsetes, fueron concebidos para abrevadero de caballerías.
- Pozos, su misión era suministrar agua a las personas.
- Aljibes, fueron construidos para sustituir a los pozos.

Con excepción del Embalse del Ferial y las balsas de Zapata y la Cruceta, todos los puntos de agua se abastecen exclusivamente con aguas de escorrentía, siendo su calificación sanitaria de aguas no potables. Este tema será tratado con mayor detalle en el apartado de infraestructuras.


EROSIÓN

La erosión es un fenómeno de gran magnitud que siempre ha existido en la Bardena, debido a tres factores determinantes:

- Clima, caracterizado por la aridez, lluvias escasas pero básicamente torrenciales, fuertes vientos y una oscilación anual de temperaturas que llega a superar los 50 ºC.
- Geología, con materiales blandos de gran vulnerabilidad, fundamentalmente arcillas, limos y areniscas.
- La intervención humana, que en los últimos doce siglos se ha traducido en una excesiva presión de ganadería, extracción de leñas y carboneo, intensificada en el presente siglo por la agricultura, con lo que la disminución de la cubierta vegetal ha sido muy importante.

En función de sus diferentes comportamientos frente a la erosión, a grandes rasgos podemos distinguir tres tipos de paisajes en Bardenas:

El Plano. Presenta una tasa de erosión muy pequeña. Sus bordes, protegidos por el horizonte petrocálcico, lo han convertido en una meseta aislada que se levanta entre 50 y 100 metros sobre los terrenos colindantes.

La Negra. Con un relieve formado por mesetas de distintas alturas, surcada por una densa red de barrancos con fondos estrechos. Aquí encontramos la zona con mayor cobertura vegetal de la Bardena, en forma de bosque mediterráneo y también otros parajes desnudos y con acusadas pendientes. La erosión es moderada, de carácter laminar y en surcos. Debido a la frecuencia de aparición de estratos duros, los surcos no pueden encajarse mucho y corren paralelos.

La Blanca. Las margas limosas con discontinuos paleocanales de arenisca, han originado un relieve formado por extensos rellenos de fondo de valle, de los que sobresalen los cabezos, promontorios aislados que han ralentizado la erosión por poseer en su parte alta algún resto de estrato, glacis o terrazas más resistente. Su exponente más espectacular es el cabezo de Castildetierra.

A menor escala, la erosión se comporta también de forma diferente. Así, en la parte alta de los cabezos la erosión es laminar suave. En las laderas el efecto de solana y umbría es muy palpable, de modo que las solanas presentan pendientes más acusadas con fuerte erosión, originando cárcavas muy profundas que forman bad-lands o incluso escarpes. Por el contrario, el recubrimiento vegetal es mucho mayor y la pendiente más suave en las umbrías, donde la erosión es laminar y menor, aunque sigue siendo bastante intensa.

Entre los cabezos y los fondos de valle existen laderas de acumulación, de pendiente suave, con un tránsito del material procedente de las laderas de erosión hacia los fondos. Simultáneamente se dan procesos de deposición y erosión laminar suave.

Los fondos de valle son la unidad geomorfológica más extensa, con estructura laminar por la acumulación de capas muy finas de material limoso. Estos fondos de valle están cruzados por barrancos de gran dinamismo, que avanzan aguas arriba por erosión remontante (hasta 17 m. al año) y van ramificándose a medida que avanzan, por lo que la superficie afectada es cada vez mayor.

Según el mapa de erosión elaborado por el Instituto Navarro del Suelo, las unidades con mayor intensidad de erosión son:

- Unidad de la Blanca, que comprende unas 8.000 Ha. y es casi plana. Es la más afectada por la erosión, que es particularmente grave en 683 Ha. de "bad-lands" localizados en las proximidades de barrancos y en las transiciones entre distintos niveles.
- Barrancos, constituyen el elemento erosivo más activo y están distribuidos por toda la Bardena. Son muy dinámicos y aumentan de longitud por su carácter remontante y de anchura por socavación y derrumbamiento de las paredes laterales. Un proceso asociado a ellos es el "piping", por el que se forman uno o varios agujeros verticales alineados cerca del barranco. Con el tiempo van aumentando de diámetro, se unen entre sí y forman un nuevo barranco subsidiario.
- Laderas de erosión y escarpes, que presentan elevadas pendientes y la erosión alcanza diferente intensidad segun la cobertura vegetal. En 5.024 Ha. la erosión es activa, porque la vegetación no alcanza entidad suficiente para retener el suelo. En otras 4.344 Ha. ya no hay suelo, por lo que se está erosionando diréctamente el material geológico.
- Laderas de acumulación, localizadas sobre margas y por debajo de los escarpes y laderas de erosión. Suponen 689 Ha. dispersas básicamente por la Blanca y una pequeña parte de ellas presentan barrancos remontantes que se encajan profundamente.

En consecuencia, la erosión afecta de forma grave a más de un tercio de la Bardena, llegando a alcanzar tasas de pérdida de suelo de 91,9 toneladas por hectárea y año en los lugares más críticos. Paralelamente, aunque en cierto modo resulte paradójico, este fenómeno ha llegado a modelar paisajes espectaculares de singular belleza.

VEGETACIÓN Y FLORA

La flora y vegetación de Bardenas están condicionadas por su posición en la gran unidad geomorfológica del Valle del Ebro, próxima al núcleo de mayor aridez. El clima, como se ha señalado en las páginas precedentes, es mediterráneo, con precipitaciones escasas e irregulares. El ombroclima es seco inferior - localmente semiárido superior - y el termotipo mesomediterráneo superior, aunque existen puntos con un termotipo mesomediterráneo medio, indicado por algunas especies termófilas como el lentisco (Pistacia lentiscus).

Las Bardenas forman parte del subsector Bardenero, unidad fitogeográfica centrada en Navarra, caracterizada por una vegetación singular. Este subsector, con una aridez atenuada respecto al Monegrino, forma parte del sector Bardenero-Monegrino, el centro de mayor aridez de la provincia Aragonesa que se extiende por toda la Depresión del Ebro.

La vegetación de su territorio es de carácter estepario y mediterráneo. La singularidad en el contexto europeo de estos paisajes esteparios se ha reconocido desde antiguo y ha sido destacada por diversos autores. En la flora de Bardenas predomina el elemento mediterráneo iberolevantino, aunque destaca por su particularidad el elemento estépico, especialmente en la flora de ontinares, sisallares y espartales.

La vegetación de Bardenas es reflejo de las condiciones naturales del medio y de los usos del territorio, antiguos y actuales, por parte del hombre. La cubierta vegetal que hoy puede contemplarse es la vegetación actual o real, formada por la vegetación natural (pastos, matorrales...) y la de origen antrópico (cultivos, repoblaciones...).

VEGETACIÓN POTENCIAL

La vegetación potencial en Bardenas, es decir, el máximo ecológico que se podría alcanzar si cesara la influencia antrópica, no es siempre un bosque, como suele suceder en la zona templada del globo donde se sitúa la Península Ibérica. Las condiciones edáficas y climáticas hacen que en buena parte del territorio bardenero el máximo esperable sea un matorral alto u otras comunidades subseriales. Bardenas, junto a Monegros, es un espacio muy singular en este aspecto dentro de la mitad norte peninsular.

Se reconocen tres series de vegetación, una climatófila y dos edafófilas, cuya distribución está condicionada por el clima, el contenido del suelo en agua y sales y la topografía:

A. Serie de los carrascales mesomediterráneos, secos, basófilos, castellano-aragoneses y castellano-manchegos (Querceto rotundifoliae S.).

B. Serie edafoxerófila de los coscojares, sabinares y pinares mesomediterráneos, seco-semiáridos, basófilos, aragoneses, murciano- manchegos, murciano-almerienses y setabenses (Rhamno lycioidis-Querceto cocciferae S.)

C. Geoserie halohigrófila de saladares (Agrostio stoloniferae-Tamaricetum canariensis S.).

Además de las series de vegetación mencionadas, en torno a las charcas de agua dulce se encuentra un complejo de comunidades vegetales de carácter permanente, que se distribuyen en función del gradiente de humedad, tratadas en el apartado de "Vegetación actual".

A. Serie de los carrascales (Querceto rotundifoliae S.).

Es la única serie de vegetación climatófila en la zona, es decir, instalada en suelos normales, cuyo balance hídrico está directamente relacionado con los aportes de la lluvia, carentes de sales y sin compensación edáfica. De su etapa madura, un bosque de carrascas (Quercus rotundifolia), sólo queda el testimonio de las carrascas aisladas del Plano y la Plana de la Negra y algún pequeño bosquete en las proximidades de esta última localidad. En la Negra existen además algunos ejemplares de quejigo (Quercus faginea) en las umbrías más frescas, que debían formar parte de este bosque.

Las principales etapas de sustitución de la serie se enumeran en la Tabla 1; sin embargo, la mayor parte del territorio por el que se extiende esta serie está cultivado, dado que ocupa los mejores suelos, profundos, bien drenados y sin salinidad. Los coscojares, sabinares, romerales y lastonares de Brachypodium retusum son las etapas de sustitución más extendidas.

Esta serie de vegetación se extiende en Navarra por la mayor parte de la Ribera y bordea el centro de mayor aridez del Valle del Ebro, por el Somontano aragonés y las estribaciones del Sistema Ibérico.

B. Serie de los coscojares, sabinares y pinares (Rhamno-Querceto cocciferae S.).

La serie de los coscojares es la que ocupa una mayor extensión de Bardenas. Su etapa madura presenta aspectos diferentes dependiendo de la especie dominante: pino carrasco (Pinus halepensis), coscoja (Quercus coccifera) o sabina negral (Juniperus phoenicea). Aunque en Bardenas la precipitación supera los 350 mm anuales, existe una gran continentalidad y los suelos someros y esqueléticos carecen de la capacidad de retención hídrica necesaria para albergar un bosque de carrascas. En estas condiciones, los bosques de pino carrasco o los matorrales altos de coscoja, sabina o lentisco (Pistacia lentiscus), son el máximo estructural que puede presentar la vegetación. Al margen de la especie dominante, suelen presentar una composición florística similar, por lo que todas estas formaciones se consideran como variantes de una misma asociación vegetal. Esta serie se encuentra en las laderas del Plano, La Negra y de los cabezos de la Blanca, cediendo el terreno a la serie de los carrascales cuando el suelo se hace más profundo y a la geoserie de los saladares cuando los suelos son salinos.
El deslinde del territorio asignable a las series de la coscoja y la carrasca resulta muy difícil en un área donde el paisaje vegetal está configurado por las etapas subseriales que ambas series comparten.

C. Geoserie de saladares (Agrostio-Tamaricetum canariensis S.).

Los barrancos que configuran la red hidrográfica de Bardenas se caracterizan por estar secos la mayor parte del año y por avenar cuencas en las que se acumulan las sales procedentes de los materiales sedimentarios circundantes. Estos barrancos y las áreas llanas de La Blanca, presentan suelos con distintos gradientes de humedad y salinidad que condicionan la distribución de las comunidades vegetales que aparecen en estos medios. En algunos casos, especialmente en los barrancos, puede considerarse que la etapa climácica en la dinámica de la vegetación es un bosque de tamarices (Tamarix canariensis), pero con frecuencia las distintas comunidades pueden ser consideradas como comunidades permanentes adaptadas a condiciones del medio muy particulares.

En esta geoserie se integran algunas de las comunidades más interesantes de Bardenas desde el punto de vista geobotánico y de la conservación y son las que confieren buena parte de su singularidad al territorio.

VEGETACIÓN ACTUAL

La vegetación actual de Bardenas está formada por la vegetación natural y por los cultivos agrícolas; las repoblaciones forestales tienen muy poca extensión. Bajo el epíteto de "natural" incluimos todas las formaciones vegetales que no son objeto de cultivo, agrícola o forestal, por parte del hombre.

La extensión, distribución y dinámica de estas comunidades está fuertemente condicionada, además de por los factores abióticos del medio (suelos, geomorfología, clima...) por la presión ganadera y las actividades agrícolas.

Las comunidades que componen el paisaje vegetal bardenero se agrupan en tres grandes tipos atendiendo a su fisonomía, bosques, matorrales y pastizales. La extensión superficial de las principales comunidades queda recogida en la siguiente tabla:

   
  Tipo de vegetación
%
  Pinares
3,5
  Tamarizales
0,5
  Coscojares
1,5
  Romerales
26,5
  Matorral sobre yesos
0,7
  Sisallares y Ontinares
10,3
  Lastonares de Brachypodium retusum
0,6
  Espartales
1,8
  Saladares
2
  Cultivos
60
  Suelo desnudo
1,7
 
TOTAL:
100

(Superficie porcentual de las principales comunidades vegetales de Bardenas.)

* Adaptado del Estudio Básico del Plan de Ordenación del Medio Físico de Bardenas Reales. Instituto del Suelo y Concentración Parcelaria de Navarra. Gobierno de Navarra (1.988).

FAUNA

Existen numerosas especies de invertebrados en los diferentes hábitats de este territorio. El limitado alcance de este Proyecto nos hace destacar los dos grupos más importantes por factores antropológicos:

- Caracoles, de las doce especies existentes, destacan tres por su importancia antrópica: el caracol blanco (Iberus alonensis), la parda (Otala punctata) y en menor medida la papatierra (Sphinterochila candidissima) y Xeroplexa blancae por haber sido descrita por primera vez en Bardenas en 1.984. Las propuestas de gestión referidas a caracoles vienen reflejadas en el apartado 3.3.7.
- Cangrejos, representados por cangrejo rojo (Procambarus clarkii) y cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus), ambas especies introducidas. Ver apartado de aprovechamientos piscícolas en capítulo Usos del Suelo.

En cuanto a vertebrados, están representadas las cinco Clases existentes, que son analizadas a continuación.

PECES. Las ocho especies presentes se encuentran lógicamente relegadas a algunas masas de agua de carácter permanente y son: anguila (Anguilla anguilla); trucha (Salmo trutta fario); barbo de Graells (Barbus graellsi); carpín (Carassius auratus); carpa (Cyprinus carpio); madrilla (Chondrostoma toxostoma); tenca (Tinca tinca) y perca americana (Micropterus salmoides). Con la excepción de barbo, madrilla y anguila, el resto de las especies han sido directa o indirectamente introducidas por el hombre.

ANFIBIOS. También ligados a los puntos de agua, han sido detectadas ocho especies. Los dos Urodelos: tritón jaspeado (Triturus marmoratus) y tritón palmeado (Triturus helveticus), no cuentan con citas fiables desde el año 1.981, por lo que posiblemente se encuentren extinguidos. Respecto a los Anuros, son bastante abundantes sapo común (Bufo bufo), sapo corredor (Bufo calamita), sapo de espuelas (Pelobates cultripes); sapillo moteado (Pelodytes punctatus) y sobre todo rana verde (Rana perezi). Por último hay que destacar la presencia de una especie bastante rara en Navarra como es el sapillo pintojo común (Discoglossus galganoi).

REPTILES. Los diversos estudios realizados en la zona, permiten confirmar la presencia de diez especies, aunque podrían der doce. En una balsa y en un pequeño tramo de un barranco, se ha detectado la presencia de un Quelonio, el galápago leproso (Mauremys leprosa). Por lo que respecta a los Saurios, están representados lagarto ocelado (Lacerta lepida, que la comunidad científica está estudiando denominar Timon lepidus); lagartija ibérica (Podarcis hispanica); lagartija colilarga (Psammodromus algirus); lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus); eslizón tridáctilo (Chalcides striatus) y probablemente eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), que no está confirmado con total certeza. En cuanto a los Ofidios, encontramos culebra de escalera (Elaphe scalaris); culebra lisa meridional (Coronella girondica); culebra bastarda (Malpolon monspessulanus); culebra viperina (Natrix maura) y posiblemente aunque no está confirmada, víbora hocicuda (Vipera latasti).

AVES. Dado que sólo la comunidad de aves nidificantes en Bardenas supera el centenar de especies, únicamente van a tratarse aquí los grupos más sobresalientes o relevantes ambientalmente, constituídos por las rapaces y las esteparias. Ambas constituyen comunidades que podemos situar entre las más ricas y diversas de Europa. También se ofrecerán datos cuantitativos de sus poblaciones, resultado de los estudios realizados durante 1.995 y 1.996.

1.- Comunidad de aves rapaces. Se ha detectado la presencia habitual de veinticuatro especies, de las que al menos veinte se reproducen en este área, alcanzando varias de ellas densidades muy importantes.

En función del uso del hábitat y de los lugares de nidificación, se pueden distinguir tres grandes grupos: rapaces forestales (con diez especies, de las que cinco son sedentarias y otras cinco migradoras); rapaces rupícolas (con ocho especies, siendo solamente una migradora); rapaces esteparias (seis especies).

2.- Comunidad de aves esteparias. La característica más destacable de este grupo de aves en la Bardena, es que presenta una gran riqueza y diversidad de especies. Dado que se trata de una comunidad cada vez más apreciada y mejor conocida, comentaremos la situación particular de las especies más importantes y ofreceremos los datos obtenidos en diferentes estudios realizados en 1.996.

La Avutarda (Otis tarda) prácticamente se ha extinguido en las Bardenas, pero tras algunos años de ausencia, el Plano vuelve a ser visitado por algún individuo. El hábitat idóneo son las áreas abiertas con diversidad de sustratos (leguminosas, cereales, pastizales)

El Sisón (Tetrax tetrax), especie amenazada a nivel mundial, está bien adaptada a las zonas cultivadas con cereal de secano. En la Bardena cuenta con una población de diez a veinte parejas centrada en el Plano.

El Alcaraván (Burhinus oedicnemus) es abundante en todo el territorio de la Bardena, distribuyéndose de forma homogénea y estimándose su población entre doscientas y trescientas parejas nidificantes. Ocupa todo tipo de sustratos y especialmente los más despejados, como los labrados.

La Ortega (Pterocles orientalis) mantiene una población importante en los cultivos del Plano, la Blanca y la Plana de la Negra. Está fundamentalmente ligada a los barbechos. Su población nidificante está comprendida entre ciento treinta y doscientas parejas.

Respecto a la Ganga (Pterocles alchata), el principal núcleo poblacional de Navarra se encuentra en La Bardena (La Blanca, planas del Rincón del Bu); está muy ligada a barbechos y eriales. Aunque el censo en la Bardena está comprendido entre cien y ciento cincuenta parejas, es posible ver concentraciones mayores, como por ejemplo en el invierno de 1.996, cuando se pudo observar un bando de más de trescientos individuos.

La Alondra de Dupont (Chersophilus duponti), está restringida a los sisallares y ontinares de bajo porte y escasa cobertura del polígono de tiro, llegando su población hasta las doscientas cincuenta parejas.

La Terrera marismeña (Callandrella rufescens), la Alondra común (Alauda arvensis) y la Collalba gris (Oenanthe oenanthe), aparecen igualmente ligadas al ontinar-sisallar, matorral de pequeño porte y cobertura poco densa, pero se extienden por la mayor parte de La Blanca.

La Cogujada montesina (Gallerida theklae), la Curruca tomillera (Sylvia conspicillata) y la Collalba rubia (Oenanthe hispanica) aparecen asociadas a matorral de mayor porte, como el romeral.

La Terrera común (Calandrella brachydactyla), la Cogujada común (Galerida cristata) y el Bisbita campestre (Anthus campestris) están ampliamente distribuidos, seleccionando eriales (básicamente ontinares), barbechos y labrados, evitando las zonas con vegetación densa y de alto porte.

La Collalba negra (Oenanthe leucura) por su parte, está ligada a barrancos y laderas pedregosas y su población sobrepasa con toda seguridad las doscientas parejas nidificantes.