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No puede conocerse completamente la historia de la Comunidad de Bardenas sin conocer algo de la historia de las propias Bardenas Reales. Así pues, se hace necesaria una visión del camino seguido por este territorio a lo largo de los años.

El territorio que comprende las Bardenas, en un principio (Edad de Bronce y Hierro), contaba con asentamientos humanos tal y como lo confirman los abundantes yacimientos arqueológicos que se han encontrado. Tal vez, el clima y las mejores condiciones para el desarrollo de estos poblados en las proximidades de los ríos, hicieron de él un territorio despoblado en el que ninguno de los asentamientos humanos llegaron a consolidarse hasta nuestros días. Pero es evidente que como tal territorio existía, aunque en la actualidad únicamente tengamos por documentación el importante estudio arqueológico que se está elaborando sobre las Bardenas.

Lo que cabe destacar de este territorio es que perteneció al imperio romano y con posterioridad estuvo sujeto a la invasión de los pueblos bárbaros, que pusieron fin a la invasión romana. Ya con la ocupación de los árabes, la Bardena, sin duda, fue un límite o frontera de éstos hacia el Norte. Pero lo que sin duda configuró y determinó a las Bardenas como Reales, sería el hecho bélico de la Reconquista. Con la formación en el siglo IX-X del Reino de Navarra, poco a poco y desde el Norte, se efectuó una paulatina presión sobre el Valle del Ebro; por un lado para defender al territorio propio y, más tarde, para llevar a cabo la operación de reconquista. Las Bardenas supondrán una zona de frontera entre Navarra y los árabes. Evidentemente, al estar situada la Monarquía Navarra en el Norte, el primer apoyo que reciben los monarcas navarros será el de los hombres del Norte, los montañeses, en especial de los Valles del Roncal y Salazar, de ahí que serán a estos a quienes se les concedan derechos de uso sobre las Bardenas Reales.

Así, la concesión de privilegios se inicia con la prestada por el Rey al Valle del Roncal hacia el año 882, como contraprestación por la colaboración en la lucha contra los musulmanes. Por lo tanto, podemos comprobar cómo para esa fecha ya existían las Bardenas como unidad geográfica determinada, ya que el hecho de que los monarcas concediesen derechos de disfrute sobre este territorio, deja claro que existía como tal. Igualmente, se puede comprobar cómo en los mapas y gráficos de la época este territorio estaba perfectamente identificado, figurando como patrimonio del Rey mediante derecho de conquista.

Al Valle del Roncal le seguirán otros pueblos y comunidades, bien como pago a la ayuda prestada, bien como fórmula para consolidar los pueblos conquistados o repoblación de la zona sur del nuevo Reino de Navarra. Los derechos de los pueblos congozantes en esta primera época eran distintos; así unos tenían derecho a pastar solamente y otros tenían también los de roturar y hacer leña. El primer documento sobre estos derechos es el concedido por el Rey D. Sancho García en Enero del año 882 al Valle del Roncal, reconociéndoles el derecho de herbajear y hacer corrales y cabañas. Podemos resumir esta disparidad de títulos originarios en cuanto a su concesión real, en cuatro motivos principalmente:

A).- Atraer habitantes a los pueblos conquistados a los moros:

ARGUEDAS: D. Sancho y D. Ramiro / 1.092 / Fuero de Arguedas

TUDELA: Alfonso El Batallador / 1.117 / Fuero de Sobrarbe

VALTIERRA: Alfonso El Batallador / 1.117 / Fuero de Sobrarbe

CADREITA: Alfonso El Batallador / 1.117 / Fuero de Sobrarbe

B).- Remuneración de servicios prestados:

VALLE DE RONCAL: Sancho García / 882

CAPARROSO: Dª Leonor / 1.472

VALLE DE SALAZAR: D. Juan y Dª Catalina / 1.504

C).- Ratificación por privilegios de reyes o sus representantes de antiguas costumbres:

CARCASTILLO: Príncipe de Viana / 1.443

VILLAFRANCA: Príncipe de Viana / 1.443

Mº DE LA OLIVA Declaración de Carcastillo / 1.443

MÉLIDA: D. Francisco Robra y confirmada por D. Juan y Dª Catalina / 1.498

BUÑUEL: Confirmación por sentencia / 1.541

CABANILLAS: Confirmación por sentencia / 1.541

D).- Contrapartida a donaciones económicas hechas a la corona, con motivo de los gastos de la misma:

CORELLA: Concesión de Felipe IV / 1.630

MILAGRO: Concesión de Felipe IV / 1.650

SANTACARA: Real Despacho de Felipe IV / 1.664

FUSTIÑANA: Real Despacho de Felipe IV / 1.664

CORTES: Real Despacho de Felipe IV / 1.664

MARCILLA: Real Despacho de Felipe IV / 1.665

PERALTA: Real Despacho de Carlos II / 1.693

FUNES: Real Despacho de Carlos II / 1.693

FALCES: Privilegio de Carlos II / 1.693

En resumen, las entidades congozantes son veintidos: Tudela, Arguedas, Valtierra, Cadreita, Valle de Roncal, Valle de Salazar, Caparroso, Carcastillo, Buñuel, Cabanillas, Mélida, Villafranca, Monasterio de la Oliva, Corella, Milagro, Fustiñana, Santacara, Cortes, Marcilla, Peralta, Funes y Falces.

La Junta del Valle del Roncal la forman los municipios del mismo, que son Isaba, Roncal, Uztarroz, Burgui, Vidángoz, Garde y Urzainqui.

La Junta del Valle de Salazar la forman los municipios del mismo, que son Ochagavía, Oronz, Ezcároz, Sarriés, Güesa, Gallués, Jaurrieta, Esparza de Salazar e Izalzu.

En definitiva, en esta primera época, nos encontramos a unas Bardenas Reales como propiedad del Rey. En ellas disfrutan los pueblos y comunidades que han obtenido privilegios, no de forma gratuita ya que los reyes establecen rentas periódicas y, dichos disfrutes, eran ampliables a terceros. Además los títulos y reconocimientos eran individuales y su contenido no era para todos de igual calado e importancia.

Con la incorporación de Navarra al Reino de Castilla, esta situación de aprovechamientos no sufrió cambios. Únicamente Las Bardenas pasaron de ser patrimonio del Rey de Navarra al de Castilla. En definitiva, no se evidenció ningún cambio en el régimen de usos y disfrutes de las Bardenas Reales, manteniéndose su función recaudadora para el Rey y, como propiedad Real, se secundaban nuevas concesiones a pueblos y villas como contraprestación a ayudas económicas, tal es el caso de Corella (en el año 1.630), Fustiñana (1.664), Santacara (1.664), Cortes (1.664), Milagro (1.650), Marcilla (1.665), o incluso los pueblos y comunidades ya con derechos abonaron diversas cantidades en el año 1.664 para confirmar sus derechos o ampliarlos.

A estos les siguieron Peralta, Funes y Falces, que en el año 1.693 obtuvieron sus derechos previo pago de cantidades al Rey Carlos II.

Con todo lo comentado, se comprueba históricamente como ya, en el siglo XVIII, un elevado número de pueblos tienen derechos diversos sobre este territorio, que se ostentaban mediante títulos o reconocimientos individuales.

En este siglo XVIII, con la muerte del Rey Carlos II de Austria sin descendencia, se desencadena la Guerra de Sucesión entre los Austrias y los Borbones, siendo estos los vencedores; pero al igual que los Austrias, precisaban de medios económicos para atender a sus gastos de guerra. Ante esta necesidad económica, las veintidos entidades que hasta esa fecha tenían privilegios sobre las Bardenas Reales se dirigen al Virrey, presentando y ofreciendo la cantidad de nueve mil pesos en contraprestación a la cesión del goce a perpetuidad y en exclusiva.

Finalmente, serían doce mil reales de ocho la cantidad abonada por los congozantes a cambio de la cesión que el Rey Felipe V concedió mediante Real Cédula de 14 de abril de 1.705, señalando en dicha cédula que, la cesión del goce de las referidas Bardenas Reales es a perpetuo, sin posibilidad de concederse a otras personas y sin que se puedan dar en adelante pagos o rentas por tal goce.