Vegetación y Flora

1. Introducción

El interés botánico de la flora y vegetación bardenera está relacionado con la singularidad climática de la Depresión del Ebro, caracterizada por una aridez que ha permitido el mantenimiento de comunidades y especies de carácter estepario. Por este motivo, las Bardenas Reales, son consideradas como uno de los ejemplos paradigmáticos de las estepas ibéricas, junto a Monegros.

La vegetación más interesante a este respecto está formada por ontinares y sisallares, espartales, romerales sobre yesos y algunas de las comunidades que integran los saladares. El resto de las comunidades, de carácter mediterráneo, también presentan interés dentro de un contexto europeo.

El interés de la conservación de la flora y vegetación de Bardenas puede contemplarse en la actualidad bajo una perspectiva europea, dado que en el proceso de aplicación de la Directiva 92/43 CEE de Hábitats, se realizó un Inventario Nacional de Hábitats (Ministerio de Medio Ambiente) con cartografía de los hábitats de interés y prioritarios presentes en España (Anexo I de la Directiva) y con valoración de su naturalidad.

De acuerdo con la Directiva Hábitats, son hábitats de interés comunitario aquellos que «se encuentran amenazados de desaparición en su área de distribución natural, o presentan un área de distribución natural reducida a causa de su regresión o a su área intrínsecamente restringida, o constituyen ejemplos representativos de características típicas de una o de varias de las cinco regiones biogeográficas siguientes: alpina, atlántica, continental, macaronesia y mediterránea» y los prioritarios aquellos «hábitats naturales amenazados de desaparición cuya conservación supone una especial responsabilidad, habida cuenta de la importancia de la proporción de su área de distribución natural incluida en el territorio en que se aplica la citada Directiva«.

Once son los hábitats de interés comunitario presentes en Bardenas, de los que tres son además prioritarios. Los hábitats prioritarios son algunos de los tipos de vegetación halófila, asociada a suelos salinos (comunidades de Limonium spp. y de anuales halonitrófilas), los lastonares y pastos terofíticos (dominados por vegetación anual) y algunos de los sabinares. De estos hábitats destaca por la superficie que ocupan la vegetación halófila, que representa el 94% de la superficie de este hábitat cartografiada en Navarra. Los lastonares también representan una proporción significativa, con el 20%.

Entre los hábitats de interés no prioritarios, en Bardenas se concentra más del 50% de ellos en el caso de los ontinares y sisallares (71,2%), matorrales de sosa (68,7%) y tamarizales (53,4%). Otro tipo de comunidad bien representada son las comunidades de Salicornia patula, con un 35,5% de la superficie de este hábitat en Navarra.

Si bien estos son los hábitats de interés de acuerdo con la Directiva de Hábitats, las restantes comunidades de Bardenas también presentan interés desde una perspectiva regional. Los pinares, coscojares, sabinares y jarales tienen relevancia por su carácter de formaciones maduras con capacidad formadora y protectora del suelo, precisamente en una zona de Navarra donde los matorrales altos y los bosques son muy escasos (Ministerio de Agricultura, 1.994). Por otra parte, los jarales de Cistus laurifolius sólo se encuentran en la localidad bardenera dentro de Navarra.

La vegetación de charcas y balsas es interesante dada su escasez en Bardenas y además por albergar en algún caso taxones amenazados.

A través del Decreto Foral 94/1997, de 7 de abril, se crea el Catálogo de la Flora Amenazada de Navarra y se adoptan medidas para la conservación de la flora silvestre catalogada. En este Catálogo se utilizan las categorías de amenaza de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Fauna y Flora Silvestres, salvo la de «interés especial» que se pospone para su aplicación posterior.

En Bardena se encuentran tres especies catalogadas como «vulnerables». Se trata de los siguientes taxones:

1.-Baldellia ranunculoides (L.) Parl. (alisma menor, junquera, llantén de agua).
2.- Senecio auricula Bourgeau ex Cosson.
3.- Ziziphora aragonensis Pau.

Como candidatas a su catalogación como de «interés especial» pueden mencionarse:

+ Cistus laurifolius L. (Jara o estepa de montaña).
+ Ephedra fragilis Desf. (Efedra).
+ Juniperus thurifera L. (Sabina albar).
+ Rochelia disperma (L. fil.) C. Koch.
+ Salsola soda L. (Barrilla. Barrilla común. Barrilla de Sevilla. Peralejo. Salicor. Salicor de la Mancha. Soda. Sosa álcali. Sosa común).

2. Vegetación

La posición de Bardenas en la unidad geomorfológica del Valle del Ebro, muy próxima a la zona más árida, condiciona irremediablemente la flora y vegetación existentes.

La vegetación natural de Bardenas es de carácter estepario y mediterráneo. La vegetación actual está formada por la vegetación natural (pastos, matorrales…) y la de origen antrópico (cultivos, repoblaciones…). 

Además, en torno a las charcas de agua dulce se encuentra un complejo de comunidades de carácter permanente, que se distribuyen en función del gradiente de humedad.

Dejando atrás las leyendas urbanas que cuentan la existencia de grandes bosques bardeneros hace pocos siglos, la vegetación potencial en Bardenas, es decir, el máximo ecológico que se podría alcanzar si cesara la influencia del ser humano, no es siempre un bosque. Las condiciones del suelo y del clima hacen que en buena parte del territorio bardenero el máximo esperable sea un matorral alto u otras comunidades parecidas. Esto es lo que se conoce como vegetación potencial, aquella que existiría si el hombre dejase de influir y modificar continuamente el ecosistema. 

La extensión, distribución y dinámica de la vegetación natural está fuertemente condicionada, además de por los factores abióticos del medio (suelos, geomorfología, clima…) por la presión antrópica. Actualmente, la presión ganadera y las actividades agrícolas pueden presentarse como los factores de presión humana más visibles, pero no podemos olvidar que incendios sucesivos a lo largo de los siglos, la tala y extracción de leña, la producción de carbón, la recogida de esparto para la elaboración de pasta de papel y otros usos ya desaparecidos han tenido consecuencias sobre la vegetación muy importantes que el presente ha heredado del pasado. 

En el caso concreto de Bardenas Reales, la vegetación potencial que correspondería para las llanuras superiores de La Plana de la Negra y el Plano sería un bosque de encinas y quejigos que, en las zonas más secas, pendientes y abarrancamientos se mezclaría con pino carrasco. En los sitios con más pendiente nunca llegaría a formarse un encinar y el máximo esperable sería un pinar de carrasco con coscoja.

La Blanca, zona más llana, deprimida y semiárida, presentaría como vegetación potencial un matorral dominado por coscoja y escambrón. 

Se ha hablado mucho sobre la existencia en el pasado de una masa forestal muy importante y uniforme. Hoy sabemos, en base a los datos de clima, geología, edafología y vegetación potencial, que en los últimos milenios existía en la Bardena un mosaico de zonas arboladas y desarboladas y que, en determinados ambientes, como en los suelos fuertemente salinos, difícilmente pudo desarrollarse el árbol, ya fuera pino o carrasca, aunque quizás si pudieran encontrarse pies de tamariz. 

En la Edad Media ya se encontraban deforestados gran parte de los parajes bardeneros actuales, debido a la incidencia de los usos tradicionales ancestrales. Las áreas con más vegetación entonces serían bosquetes más o menos abiertos de pinos, sabinas y carrascas, además de los saladares con manchas de vegetación halófila. A finales del siglo XIX la gran roturación supuso la desaparición de la mayoría de esas zonas. No obstante, la relativa lentitud del proceso, habida cuenta de que la agricultura no estaba mecanizada, la forma de explotación poco extensiva y la existencia de importantes linderos entre fincas, mantendrían una alta diversidad faunística y botánica.

A partir de los años sesenta se intensifica la mecanización del campo, surgen abonos inorgánicos y plaguicidas y más superficies en regadío. Esto supone una nueva transformación del paisaje estepario, cuyas consecuencias son el aumento de superficies cultivadas, mayor deforestación y disminución de la diversidad

Hoy por hoy, las comunidades que componen el paisaje vegetal bardenero se agrupan en cinco grandes tipos atendiendo a su fisonomía, bosques, matorrales, pastizales, otras comunidades vegetales y paisaje agrario

A continuación, se presenta un resumen de estas formaciones, incluyendo algunas de las especies más características de las mismas. 

2.1. Bosques

Pinares de pino carrasco

Los únicos bosques que existen en Bardenas son los pinares localizados en las laderas de La Negra. Son bosques abiertos en los que domina el pino carrasco (Pinus halepensis), al que acompañan especies como la sabina negral, coscoja, lentisco o escambrón. 

Carrascales

Del bosque de carrascas (Quercus ilex), sólo queda el testimonio de las carrascas aisladas del Plano y la Plana de la Negra y algún pequeño bosquete en las proximidades de esta última. En la Negra existen además algunos ejemplares de quejigo (Quercus faginea) en las umbrías más frescas, que forman parte de este bosque.

Tamarizales

Existen algunos bosquetes de tamariz (Tamarix canariensis) a lo largo de los barrancos que recorren las Bardenas y en las zonas llanas con tendencia al encharcamiento, aunque lo más habitual es que formen manchas discontinuas o que se presenten arbolillos aislados en mosaico con matorrales halófilos.

2.2. Matorrales

Los matorrales son las formaciones vegetales más abundantes en Bardenas. Son la respuesta de la vegetación a la presión ganadera secular y se alternan con las zonas de pastos.

Coscojares, sabinares, lentiscares

Se localizan en laderas de las planas de La Negra y caídas del Plano y son matorrales altos en los que las especies principales son la coscoja, la sabina o el lentisco. 

Jarales

La especie Cistus laurifolius se encuentra en las laderas que miran al Norte de la Plana de Sancho Abarca junto a carrascas, coscojas, pinos. También podemos encontrar otras especies de jaras formando parte de romerales, en claros de Coscojares y pinares y en laderas sin cultivar (C. albidus). 

Romerales, tomillares y salviares

Son los típicos matorrales mediterráneos, de corta talla, que requieren mucha luz para su desarrollo, son basófilos (soportan valores de pH altos) y viven en suelos con frecuencia someros y erosionados. En ellos predominan matas como el romero (Rosmarinus officinalis), tomillo (Thymus vulgaris), o aliaga (Genista scorpius). Forman mosaico con lastonares de Brachypodium retusum, especie que es frecuente en estos matorrales. En la Bardena Blanca ocupan todas las pequeñas lomas.

Romerales y tomillares sobre yesos

Estas formaciones se encuentran sobre todo en las zonas de Espartosa siendo también frecuentes en la Bardenilla y en la Estroza. Son matorrales similares a los anteriores, compartiendo buena parte de su flora. 

Ontinares y sisallares

Los ontinares y sisallares, junto a los espartales y la vegetación halófila, son la mejor representación de la vegetación esteparia. Son matorrales abiertos en los que suelen dominar la ontina (Artemisia herba-alba) y el sisallo (Salsola vermiculata), a las que acompañan especies de los romerales, numerosas especies anuales y nitrófilas y ruderales. En Bardenas son frecuentes en la Blanca y en general junto a cañadas y cercanías de corrales. Otras comunidades relacionadas son las dominadas por la sosa (Atriplex halimus) localizadas en suelos salinos con cierta humedad.

2.3. Pastizales

Lastonares

Son pastos formados por gramíneas vivaces que están dominados por el lastón (Brachypodium retusum) y forman tupidos pastizales en las laderas orientadas al norte de los cabezos, aunque aparecen ocupando superficies más o menos amplias en todos los cerros y lomas, en suelos más o menos pedregosos. 

Espartales

Los espartales son pastos duros dominados por el esparto (Lygeum spartum), situados normalmente en áreas de acúmulo de materiales limo-arcillosos. Ocupan la extensa depresión erosiva de la Bardena Blanca y los rebordes de la misma.

2.4. Otras Comunidades

Saladares

Estas comunidades vegetales se distribuyen en el espacio en función de los gradientes de salinidad y humedad, dependientes de la oscilación anual del nivel freático. Ocupan grandes extensiones en los barrancos y depresiones de la Blanca, aunque pueden encontrarse en todos los terrenos deprimidos donde se acumulan sales.

Los tamarizales son la formación más importante por su porte arbóreo. Otra formación, muy extendida, son los matorrales de sosa (Suaeda braun-blanquetii). Los espartales halófilos y los matorrales de sosa (Atriplex halimus), también se integran en el complejo de la vegetación halófila junto a otras formaciones vegetales como juncales, comunidades de anuales suculentas (Salicornia ramossisima) y de plantas arrosetadas del género Limonium.

Vegetación de charcas

En las balsas, balsetes y charcas se instalan diversos tipos de vegetación acuática que se disponen en cinturones concéntricos en función del gradiente de humedad (carrizo, juncos, etc.). Estas comunidades tienen una buena representación en la balsa de Cortinas. 

Vegetación nitrófila

Ligadas a la actividad agrícola y ganadera, existen numerosos tipos de herbazales nitrófilos. Entre ellos, merecen destacarse las comunidades de grandes cardos (Onopordum nervosum, O. acanthium y O. corymbosum) características de ambientes esteparios semiáridos y continentales.

2.5. Paisaje Agrario

El paisaje actual de Bardenas, está formado por un mosaico de cultivos de cereal en secano, con sus diferentes fases de sembrado, rastrojo y barbecho, separados por retazos de vegetación natural. Todo ello permite la existencia de altos valores de diversidad biológica. La superficie total cultivada en Bardenas (2012) es de 21.019 Ha, lo que supone un 50,28% de la superficie total. 

Cultivo de secano. Cereal en régimen de año y vez

Suponen un 46,63% de la superficie agrícola total. El cultivo mayoritario es la cebada y puede observarse en casi la totalidad de la superficie del Parque Natural.
El régimen de año y vez supone que el paisaje agrario presente una mezcla de campos sembrados, otros en rastrojo y los restantes en barbecho, que se van sucediendo a lo largo del año. 

Otros cultivos de secano

Supone un 0,22% del total, siendo las más representativas las plantaciones de almendro de la Plana de la Negra. 

Cultivos en regadío

El 3,44% está ocupado por cultivos de regadío entre los que destacan los cereales (sobre todo maíz), siendo el resto hortalizas. El regadío en la Bardena se localiza sobre todo en la zona de Landazuría, Barranco de Agua Salada, Espartosa y Bardenilla. 

3. Flora

La flora de Bardenas se compone por un número de taxones que debe aproximarse al millar, correspondiéndose estos con un fondo florístico marcadamente mediterráneo. Algunas de las especies son de distribución amplia, como el lastón (Brachypodium retusum), romero (Rosmarinus officinalis), sillerilla (Fumana ericoides), tomillo (Thymus vulgaris) o gamoncillo (Asphodelus fistulosus) entre otras. 

Entre los elementos florísticos se encuentran también especies esteparias de área amplia, como el esparto (Lygeum spartum), sisallo (Salsola vermiculata), ontina (Artemisia herba-alba), Stipa spp., Astragalus hamosus o voladera (Salsola kali).

Fuera de la zona esteparia, en áreas mediterráneas de mayor altitud, se han localizado especies como la escorzonera (Scorzonera hispanica), diferentes especies de euforbia (Euphorbia spp.), Thalictrum tuberosum, Arctostaphylus uva-ursi, o garbancera (Ononis fruticosa). 

La flora endémica ibérica está tambien representada en Bardenas: en los yesos se encuentran el asnallo (Ononis tridentata), Lepidium subulatum, Herniaria fruticosa; entre las nitrófilas el gran cardo Onopordum nervosum; y en los romerales Centaurea linifolia. También existen especies ibero-magrebíes como Serratula flavescens o la jara de escamillas (Helianthemum squamatum).

Algunas de las especies de flora más destacadas, forman parte a su vez, de hábitats de interés comunitario recogidos en la Directiva 92/43 CEE de Hábitats. Es el caso de algunos tipos de vegetación halófila (Comunidades de Limonium spp.), lastonares y algunos de los sabinares. Entre los hábitats no prioritarios pueden subrayarse las comunidades de Salicornia patula

Además, en Bardenas se encuentran tres especies catalogadas como «vulnerables» en el Catálogo de Flora Amenazada de Navarra. Se trata de:

1.-Baldellia ranunculoides (Llantén de agua): localizada en charcas de La Blanca.
2.- Senecio auricula: en suelos arcillosos y salinos, en claros de matorrales, espartales y tamarizales.
3.- Ziziphora aragonensis (Poleo): su única localidad conocida se encuentra en un cerro margoso del Vedado de Eguaras, aunque merece ser citada porque es muy probable que también existan localizaciones en territorio bardenero.

De interés especial serían así mismo los taxones siguientes:

  • Cistus laurifolius: una de las dos localidades donde se cita esta especie en Navarra es en Bardenas.
  • Ephedra fragilis: con escasas localidades dispersas por la Ribera.
  • Juniperus thurifera: con varios ejemplares conocidos en Bardenas y citada también en el Vedado de Eguaras.
  • Rochelia disperma: sólo citada en Navarra en claros de lastonar de Sancho Abarca.
  • Salsola soda: conocida de comunidades halonitrófilas; única cita para Navarra.